Se trasladaron a la zona de El Lentiscal, a un cortijo en ruinas llamado “Las Cabrerizas”.
Tenían un patio en el que colocaron cuatro mesas, una barra y macetas con geranios. Algún turista despistado, se dejaba caer por allí y así fue como comenzó todo. Manuel pescando y María cocinando lo que traía de la mar. 
Poco a poco fueron construyendo su sueño junto a sus hijos y entre platos de Mero a la Roteña, Garbanzos con Acelgas, Pescado al Horno, Centollos y Bogavantes, los años fueron pasando y el sueño se fué materializando plato a plato y año a año.
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En estos momentos estamos tres generaciones intentando hacerles las vacaciones más agradables. |